La Coctelera

clic!

una visión pop de la sociedad de la información

Categoría: Arquitectura de Información

24 Enero 2007

1080 patrones de diseño

Hoy en día, es bastante habitual que -animado por la entrada de la gastronomía en el mundo de las tendencias- cualquier gafapasta de corazón sensible se lance a cocinar de manera, cuanto menos, compulsiva.

Eso, en principio, no es necesariamente malo.

Sin embargo, en muchos casos nos encontramos con una osadía que, en combinación con el desconocimiento de las más básicas normas de cocina produce unos resultados aterradores.

Algo así pasa con el diseño en general y con el diseño de interacción en particular. Que una disciplina sea creativa no significa que no tenga unas bases y unas "buenas prácticas" generales, auque sólo sea por la necesidad de romperlas.

Por eso, me parece especialmente recomendable el libro "Designing Interfaces" de Jenifer Tidwell. Algo así, como el "1080 recetas de cocina" de Simone Ortega, pero en clave interfaz.

En "Designing Interfaces", la autora -responsable del interfaz de Matlab, entre otras cosas- hace un acertado repaso a lo que podría ser la base de todo buen cocinero y que, en su contexto, viene a ser englobado con el nombre de "patrones de diseño"; que son, muy sucintamente, ese tipo de "normas" que -a base de mimetismo- un diseñador de interacción va acumulando desordenadamente en su manera de trabajar.

Muy recomendable para todos aquellos que, como yo, ansiábamos tener localizadas -por un lado- muchas de las cosas que hemos ido aprendiendo con el tiempo y -por otro- todo un buen avance de lo que el tiempo nos hará aprender.

Y por si fuera poco, tienes un estupendo resumen de los puntos más importantes del libro aquí.

servido por qwerty sin comentarios compártelo

12 Enero 2006

Pandora

Hace unas semanas -gracias a la recomendación de mi buen amigo Jotapé- descubrí Pandora, una radio online personalizable según los gustos de cada usuario.

Mediante Pandora, cualquiera puede introducir los nombres de sus artistas favoritos y crear una propia emisora basada en el estilo de las canciones de esos artistas, refinándose contínuamente con la valoración personal de cada tema propuesto.

Visto así, no es muy diferente a otros sistemas Long Tail Style conocidos como Gnod, las recomendaciones de Amazon o -en cierta medida- Yahoo!Music, pero parece que la diferencia en Pandora la marca su inclusión dentro de lo que se denomina el Music Genome Project, una iniciativa que ha definido más de 400 características o "genes" para catalogar diferentes canciones.

De esa forma, mientras que Gnod, Amazon o Yahoo! se basan en mayor o menor medida en clasificaciones de filtrado colaborativo -exclusivamente basadas en la opinión del usuario-, Pandora parte de un interesante núcleo semántico -los genes- que se va perfilando según se interactúa con el sistema.

En otras palabras, si con -por ejemplo- Gnod hablamos de recorridos en un grafo de N dimensiones cuyas relaciones están en contínua modificación, con Pandora, hablamos de un mapa constante de 400 dimensiones en el cual podemos alcanzar iterativamente una posición muy precisa.

Tras probar una temporada Pandora he de reconocer que en líneas generales, y siempre sin salirse del pop anglosajón, funciona bastante bien y es capaz de acercarse mucho al gusto de un usuario tipo y sorprenderle con interesantes nuevas propuestas.

Eso lleva a pensar -de nuevo- en las ventajas e inconvenientes de las llamadas folksonomías, así como en la posibilidad de una técnica mixta.

En otras palabras, un mapa de 400 dimensiones alterable por las relaciones del conjunto de usuario del mismo modo que un grafo. Algo así como un permiso para la "evolución genética".

Por cierto, los de Pandora permiten acceder a parte de su "notación genética" mientras escuchas cada canción. En un pequeño ejercicio de ingeniería inversa he descubierto que mis 10 genes predominantes son aproximadamente:

Mild rhythmic syncopation
Major key tonality
Mixed acoustic and electric instrumentation
Repetitive melodic phrasing
Vocal-centric aesthetic
Extensive vamping
Dynamic male vocalist
Acoustic sonority
Subtle use of vocal harmony
Use of string ensemble

Por lo tanto, ya tengo respuesta al "¿y a tí qué música te gusta?".

servido por qwerty 6 comentarios compártelo

11 Septiembre 2005

(Breves apuntes sobre) la Web 2.0

De unos meses a esta parte, el concepto de la Web 2.0 se ha convertido en algo así como the next big thing desde perspectivas tan dispares como la tecnológica, la económica o la social.

Básicamente, la Web 2.0 trata del paso a la utilización de la Web como plataforma para el soporte de aplicaciones. Si bien esto no es nada novedoso (las burbujeantes aplicaciones web se remontan a la noche de los tiempos), sí que lo es el uso de microcontenidos y especificaciones que convierten a la Web en, tal como dice Richard MacManus, una plataforma real en la cual se puede trabajar de una manera acumulativa y colaborativa.

De ese modo, nos encontramos con una separación total entre la forma y el contenido que sugiere una “liberación de la información” y una progresiva desaparición de los conceptos de página y de site a favor del desarrollo de experiencias a través de interfaces.

Por lo tanto, la Web 2.0 estaría compuesta por servidores de una información -que no de unos datos- independiente de contexto y presentada en formato XML que podría ser accesible mediante APIs, y por interfaces que pedirían y recibirían esa información, obteniendo el producto.

Tal como sugiere Jonathan Boutelle, la Web 2.0 pertenece a la posmoderna cultura del remix, del sampler, no tanto a la de la composición. Así, el interfaz haría las funciones del DJ.

En mi opinión, este DJ podría alternar las funciones recopiladoras (interfaces contenedores, agregadores) y las remezcladoras (interfaces con información propia, derivada de otras fuentes), existiendo entre ambas funciones relacionales (interfaces interconectadas, con información coherente).

Por lo tanto, cuando intentamos generar interfaces habilidosos, más allá de meros agregadores, hemos de tener en cuenta la necesidad de una semántica.

Dejando a un lado las fascinantes propuestas de la inteligencia artificial, la información se puede dotar de cierta notación semántica desde el enfoque ontológico (microformatos, estándares), más propio de lo que se viene a llamar Web Semántica, o tagsonómico (folksonomías), muy en la línea de las teorías sobre las Redes Sociales, como la de The Long Tail.

Así, un “producto 2.0” podría ser una aplicación web que ya no sólo mostrara una determinada información con una total libertad en el interfaz, sino que la mezclara con otras fuentes y -por qué no- las interrelacionara e -incluso- lograra extraer otra información distinta a partir de las anteriores.

Esto hace necesario, desde mi punto de vista, ciertos replanteamientos en cuanto a cómo enfocar el diseño de un producto 2.0. Si bien primero se produjo una independencia del dato (sites dinámicos) y del grafismo (hojas de estilo), ahora estaríamos ante un equivalente para la información (XML) y la interacción (Ajax).

Desde luego, Ajax no es una técnica necesaria para realizar productos 2.0 pero es útil en cuanto a que consigue una separación entre la información (remota) y el comportamiento del interfaz (local).

Existen otras alternativas, como la utilización de Flash, aunque quizá éste esté más próximo a un uso de servicios web como lo haría una aplicación de escritorio y Ajax se adapte -hoy en día- mejor a la noción “web” de la Web 2.0.

En cualquier caso, el diseño de una aplicación Web 2.0 debería estar más enfocada a comportamientos, a experiencias que a un esquema de navegación. Más próximo, en definitiva, al diseño de un interfaz que al de un entorno. Pienso que se podría intuir una convergencia entre las aplicaciones de escritorio y las aplicaciones web, obteniendo la libertad de interfaz de unas y la ubicuidad de las otras, confundiendo en ocasiones los límites entre lo remoto y lo local.

En este interesante artículo, DeWitt Clinton analiza la evolución de la comunicación, desde el habla, el texto, la imprenta o la irrupción de los media hasta la situación actual, con las primeras muestras de una “web distribuida de lectura y escritura” por parte del éxtito de los blogs, las subscripciones a canales de información y los servicios web. Además, se atreve a esbozar un posible futuro, a corto plazo, más enfocado a la información multimedia, a todo tipo de interfaces (más allá de la web y el escritorio) y, a largo plazo, a la interconexión de todo tipo de conocimiento…

Web 2.0 ¿Sociedad 2.0?

servido por qwerty sin comentarios compártelo

27 Mayo 2005

Tags de autor

De manera innegable, todos -en algún u otro momento- odiamos las etiquetas.

Reducir algo, cualquier cosa, a un par de palabras suele ser tan práctico como limitador y, en ocasiones nos sentimos incluso insultados por el estereotipo taxonómico en el que caen objetos, materias y pensamientos que conocemos o, incluso, admiramos.

Ante este problema -que ya no sólo afecta a la propia valoración personal de uno mismo, sino a la comunicación en toda su amplitud- se pueden presentar diversas soluciones.

Una, me pone de los nervios, invariablemente. La podemos ver en el webzine indiepop Popchild. Es costumbre en esta publicación el etiquetar sus críticas con alguna nota descriptiva del estilo de "Pop-Rock", "Electrónica" o "Punk". Pero, de un tiempo a esta parte -en todo un signo de rutilante manierismo- han pasado del ya de por sí polémico tag "Indie" a otros tirando a indescriptibles como "Pop Francés" o el misterioso y muy utilizado "Pop de Autor".

Parece como si los señores de Popchild, mediante una inspiración cuya procedencia intuyo, hubieran descubierto el nuevo mundo con la extrapolación del ya odiable "Cine de Autor" al Pop.

Que yo sepa, toda canción pop tiene un autor. Y una orientación a uno u otro mercado no me sugiere, en absoluto, una mayor o menor autoría.

A diferencia de Popchild, del.icio.us -el famoso sistema de social bookmarks- apuesta por un sistema dinámico de folksonomías en el cual cada cual es libre de etiquetar, o no, como le venga en gana. Incluso, si así se desea, con tags como "Pop de Autor".

De este modo, acaban surgiendo de manera expontánea tags adecuados y entendibles por los integrantes de una comunidad que, si bien pueden no utilizarlos, les será fácil hayar la relación y localizarlos. Al más puro estilo "Código 46".

Obviamente no puedo comparar un sitema de etiquetado tradicional -pero esnob- con del.icio.us, pero creo que las ventajas de éste sobre aquél son considerables.

servido por qwerty 3 comentarios compártelo


Sobre mí

Soy diseñador de interacción y me dedico a los interfaces de usuario en proyectos de internet.

clic! es mi colección de notas a pie de página.

Perfil en eConozco
Perfil en last.fm

Fotos

qwerty todavía no ha subido ninguna foto.

¡Anímale a hacerlo!

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera