La Coctelera

Categoría: Interfaces

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El diseño de interacción

Hay determinados momentos, de vez en cuando, en los que uno se para a reflexionar acerca de su profesión, de lo que hace y para lo que sirve.

Si uno es diseñador de interacción suele ser un problema explicar (y a veces explicarse) a qué se dedica. Supongo que son los problemas que conlleva una disciplina nueva.

Soy uno de los que cree en la teoría de que el diseño, como tal, es un concepto abstracto que se aplica a diferentes disciplinas. El diseño tiene principios generales, maneras de pensar comunes, pero carece de realidad hasta que no se materializa dentro de un campo.

En mi opinión, los esos campos suelen haber superado los primeros niveles de la pirámide de Maslow y requieren de una perspectiva de diseño para responder a las nuevas necesidades.

En principio, parece una diferencia cuantitativa (a lo "y ahora atacamos también este tema") pero acaba resultando, en la mayoría de los casos, cualitativa (el problema hay que atacarlo desde el concepto, relativamente alejado de la parte más técnica). Es, siempre desde mi opinión, el porqué del diseño y el porqué de ser una disciplina aparte.

Con el tiempo se han ido estableciendo los perfiles de diseño en los diferentes campos. El más consolidado es el de arquitectura dentro de la construcción, pero no es el único. Dentro de la industria textil está consolidado el diseño de moda; en las ciencias de la información, el diseño gráfico; en la ingeniería industrial, el diseño industrial...

El diseño de interacción viene a ocupar un lugar equivalente para una nueva necesidad actual dentro de la ingeniería informática. Se puede decir que la informática del siglo veinte estaba en el mismo estado que la impresión en la época de Gutemberg y que sus necesidades de diseño eran tan básicas que no se tenía demasiado en cuenta (o, lo que es peor, se aplicaba deficientemente).

Todo esto me lleva a pensar en la necesidad -en algún momento, en algún lugar- de algún tipo de formación al respecto, tal como ha pasado con el diseño aplicado a esos otros campos.

Hoy en día todo el mundo entiende perfectamente lo que es un diseñador gráfico y mucha gente tiene una idea bastante clara de lo que hace un diseñador industrial. Posiblemente ocurra también con el diseño de interacción.

Un gran paso al respecto puede ser el nacimiento de Faz. Creo que una revista es algo que puede ayudar mucho a su difusión, su divulgación y, a la larga, su consolidación. ¡Ánimo!

 

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1080 patrones de diseño

Hoy en día, es bastante habitual que -animado por la entrada de la gastronomía en el mundo de las tendencias- cualquier gafapasta de corazón sensible se lance a cocinar de manera, cuanto menos, compulsiva.

Eso, en principio, no es necesariamente malo.

Sin embargo, en muchos casos nos encontramos con una osadía que, en combinación con el desconocimiento de las más básicas normas de cocina produce unos resultados aterradores.

Algo así pasa con el diseño en general y con el diseño de interacción en particular. Que una disciplina sea creativa no significa que no tenga unas bases y unas "buenas prácticas" generales, auque sólo sea por la necesidad de romperlas.

Por eso, me parece especialmente recomendable el libro "Designing Interfaces" de Jenifer Tidwell. Algo así, como el "1080 recetas de cocina" de Simone Ortega, pero en clave interfaz.

En "Designing Interfaces", la autora -responsable del interfaz de Matlab, entre otras cosas- hace un acertado repaso a lo que podría ser la base de todo buen cocinero y que, en su contexto, viene a ser englobado con el nombre de "patrones de diseño"; que son, muy sucintamente, ese tipo de "normas" que -a base de mimetismo- un diseñador de interacción va acumulando desordenadamente en su manera de trabajar.

Muy recomendable para todos aquellos que, como yo, ansiábamos tener localizadas -por un lado- muchas de las cosas que hemos ido aprendiendo con el tiempo y -por otro- todo un buen avance de lo que el tiempo nos hará aprender.

Y por si fuera poco, tienes un estupendo resumen de los puntos más importantes del libro aquí.

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(Breves apuntes sobre) la Web 2.0

De unos meses a esta parte, el concepto de la Web 2.0 se ha convertido en algo así como the next big thing desde perspectivas tan dispares como la tecnológica, la económica o la social.

Básicamente, la Web 2.0 trata del paso a la utilización de la Web como plataforma para el soporte de aplicaciones. Si bien esto no es nada novedoso (las burbujeantes aplicaciones web se remontan a la noche de los tiempos), sí que lo es el uso de microcontenidos y especificaciones que convierten a la Web en, tal como dice Richard MacManus, una plataforma real en la cual se puede trabajar de una manera acumulativa y colaborativa.

De ese modo, nos encontramos con una separación total entre la forma y el contenido que sugiere una “liberación de la información” y una progresiva desaparición de los conceptos de página y de site a favor del desarrollo de experiencias a través de interfaces.

Por lo tanto, la Web 2.0 estaría compuesta por servidores de una información -que no de unos datos- independiente de contexto y presentada en formato XML que podría ser accesible mediante APIs, y por interfaces que pedirían y recibirían esa información, obteniendo el producto.

Tal como sugiere Jonathan Boutelle, la Web 2.0 pertenece a la posmoderna cultura del remix, del sampler, no tanto a la de la composición. Así, el interfaz haría las funciones del DJ.

En mi opinión, este DJ podría alternar las funciones recopiladoras (interfaces contenedores, agregadores) y las remezcladoras (interfaces con información propia, derivada de otras fuentes), existiendo entre ambas funciones relacionales (interfaces interconectadas, con información coherente).

Por lo tanto, cuando intentamos generar interfaces habilidosos, más allá de meros agregadores, hemos de tener en cuenta la necesidad de una semántica.

Dejando a un lado las fascinantes propuestas de la inteligencia artificial, la información se puede dotar de cierta notación semántica desde el enfoque ontológico (microformatos, estándares), más propio de lo que se viene a llamar Web Semántica, o tagsonómico (folksonomías), muy en la línea de las teorías sobre las Redes Sociales, como la de The Long Tail.

Así, un “producto 2.0” podría ser una aplicación web que ya no sólo mostrara una determinada información con una total libertad en el interfaz, sino que la mezclara con otras fuentes y -por qué no- las interrelacionara e -incluso- lograra extraer otra información distinta a partir de las anteriores.

Esto hace necesario, desde mi punto de vista, ciertos replanteamientos en cuanto a cómo enfocar el diseño de un producto 2.0. Si bien primero se produjo una independencia del dato (sites dinámicos) y del grafismo (hojas de estilo), ahora estaríamos ante un equivalente para la información (XML) y la interacción (Ajax).

Desde luego, Ajax no es una técnica necesaria para realizar productos 2.0 pero es útil en cuanto a que consigue una separación entre la información (remota) y el comportamiento del interfaz (local).

Existen otras alternativas, como la utilización de Flash, aunque quizá éste esté más próximo a un uso de servicios web como lo haría una aplicación de escritorio y Ajax se adapte -hoy en día- mejor a la noción “web” de la Web 2.0.

En cualquier caso, el diseño de una aplicación Web 2.0 debería estar más enfocada a comportamientos, a experiencias que a un esquema de navegación. Más próximo, en definitiva, al diseño de un interfaz que al de un entorno. Pienso que se podría intuir una convergencia entre las aplicaciones de escritorio y las aplicaciones web, obteniendo la libertad de interfaz de unas y la ubicuidad de las otras, confundiendo en ocasiones los límites entre lo remoto y lo local.

En este interesante artículo, DeWitt Clinton analiza la evolución de la comunicación, desde el habla, el texto, la imprenta o la irrupción de los media hasta la situación actual, con las primeras muestras de una “web distribuida de lectura y escritura” por parte del éxtito de los blogs, las subscripciones a canales de información y los servicios web. Además, se atreve a esbozar un posible futuro, a corto plazo, más enfocado a la información multimedia, a todo tipo de interfaces (más allá de la web y el escritorio) y, a largo plazo, a la interconexión de todo tipo de conocimiento…

Web 2.0 ¿Sociedad 2.0?