La Coctelera

Categoría: Literatura

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Jacobo Siruela y el buen diseño

Llevo unos días recordando una -desde mi punto de vista- interesantísima entrevista a Jacobo Siruela, aparecida en El País Semanal hace más de un año y que me molesté en archivar, entre otros motivos, porque me insistieron en ella hasta tres amigos diferentes.

La entrevista, en la cual se habla de su editorial anterior (Siruela) y de la actual (Atalanta), está plagada de una filosofía vital que particularmente me entusiasma, aunque posiblemente mi parte favorita es la que trata del diseño de libros, en donde el Conde de Siruela defiende estas tesis:

– Hacer pocos libros en lugar de muchos. Se trata de elegir, no de abarcar.
– Dedicar todo el tiempo que requiera cada uno de los libros en su realización, en lugar del menos posible ‘porque es más rentable’.
– No seguir las pautas del mercado, sino intentar adecuar al mercado tus propias propuestas.
– No buscar nada nuevo ni ‘original’ en el diseño, sino algo auténtico y perdurable. Lo nuevo es lo que antes envejece.
– Tratar de buscar belleza –es decir, armonía de formas y colores– frente al relativismo (un poco gregario) de las estéticas instantáneas.
– ¡Guerra al plástico! Es un material anticuado y desagradable. Las encuadernaciones plastificadas son una rémora del siglo pasado. El plástico representa el triunfo de lo funcional frente a lo sensual. Y la sensualidad es el mejor acompañante de lo intelectual.
– Revindicar la encuadernación en papel, un material más acorde con el sentido del tacto. Estudiar a fondo todos los problemas que esto puede producir para la durabilidad del libro.
– Estudiar que el libro pueda abrirse perfectamente en las manos. (Lo contrario esuna descortesía elemental con el lector).
– Cuidar al máximo las tipografías, interlineados, espacios blancos para los dedos, tamaño de la letra, etcétera. Son los fundamentos para un buen uso del diseño.

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Inglaterra, Inglaterra


El Dr. Max destapó su estilográfica y, desganadamente, estampó en el informe sus iniciales.Había habido muchos informes parecidos, y empezaban a deprimirle. La gente, en general, recordaba la historia de la misma manera engreída y evanescente con la que rememoraba su propia infancia. El Dr. Max consideraba manifiestamente antipatriótico conocer tan poco sobre los orígenes y la forja de tu propio país. Y, sin embargo, subyacía en ello la paradoja inmediata: que el más entusiasta compañero de cama del patriotismo es la ignorancia, no el conocimiento.

Julian Barnes, en su brillante novela "Inglaterra, Inglaterra".

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El curioso incidente del lector emocionado


"The curious incident of the dog in the night-time" (que cuenta también con una edición en castellano) es uno de los libros que más me han sorprendido en los últimos años.

A la misma altura de un "The catcher in the rye", el libro de Mark Haddon comparte con el de Salinger esa elegancia tan literaria de deslizar lo más hermoso, lo más fascinante, la verdadera historia, entre las líneas de cada capítulo, escondidos en el punto de vista, en los matices, en la misma escritura que nos hace sentir empatía con un personaje que carece de ella.

Y es que es complicado terminar "The curious incident of the dog in the night-time" y no pensar que, en mayor o menor medida, cualquiera no tiene algo de esa actitud introspectiva, asustadiza y secuencial. Por ello, el libro no deja de ser -en mi opinión- una interesante reflexión sobre el comportamiento de las personas en cuanto a su interacción con el medio, en cuanto a su relación con lo que les rodea.

Como dicen algunos, un must.

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Romanticismo y Ciencia Ficción

Baudelaire ya defendía en "El pintor de la vida moderna" la necesidad de aunar la poesía con lo cotidiano, con la actualidad, con lo -en definitiva- moderno.

Más allá fueron los polémicos autores de ciencia ficción, adelantándose años y siglos a su tiempo con abigarradas historias de viajes, seres y mundos imposibles. Condenados al ostracismo de la serie B, pienso que la grandeza de los autores de literatura sci-fi residía -y reside-, al igual que en el caso de los escritores de "la modernidad", en su poesía.

Porque, parafraseando de nuevo a Baudelaire, su ambientación no seja de ser su envoltorio, su contexto, su soporte. Y, al igual que en un capítulo de Futurama o que en una canción de Parade, cuando las fronteras entre la ciencia y la sociedad se difuminan, su romanticismo puede estar a flor de piel.

La tecnología, ¿acaso hay algo más pop?

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Antony y el ABC


El periódico ABC, posiblemente debido a los estereotipos que -por méritos propios y ajenos- se ha ganado, tiene una potencialidad de sorpresa en ocasiones ilimitada.

Incluso un servidor, que en su día trabajó para su edición digital, se asombra en esas ocasiones en las que, a pesar de su poco imaginativa estrategia empresarial, demuestran que la tradición no está, en absoluto, reñida con la vanguardia.

Muchas veces se tiende a pensar que el arte es una propiedad exclusiva de la intelectualidad progresista, lo cual tiene -en mi opinión- parte de sentido, especialmente cuando se trata de expresiones más bien marginales.

Sin embargo, un artista como Antony -un foco ideal para los elogios políticamente correctos de, por ejemplo, el grupo Prisa- ha recibido todo un aluvión de elogios por parte del ABC y, más concretamente, de Almudena Guzmán, poetisa de expresión mística y colaboradora del periódico.

Frases como:

Antony no tiene nada que ver con los plácidos puthos que pueblan los cuadros de Rafael, pero ángel al fin y al cabo porque Azrael, como bien sabía en el fondo William Blake aunque tuviera sus más o sus menos con Milton, es fruto de «El matrimonio del cielo y del infierno»

O como:

Según cuentan, en una breve presentación en el Círculo de Bellas Artes de Madrid te quedaste en bragas. A mí como si te las quitas: ¿desde cuándo los ángeles tienen sexo?

Me han recordado al deslabazado -y definitivamente erróneo- ideario de Fernando Márquez, Paul Weller o los Ramones, a la aparición de Andy Warhol en España rodeado de la flor y nata del pijerío madrileño, o a aquel Paco Umbral que se iba a la sala El Sol dándose un paseo desde la dacha despues de merendar su habitual flan.

Por lo tanto, me llena de satisfacción el que en ABC -pese a todo- puedan seguir publicando artículos como éstos, desconcertantes, explosivos y, sobre todo, tan fieles a sí mismos como alejados del topicazo.

Antony & The Johnsons actúan esta noche en Madrid en el Teatro Calderón