La Coctelera

Categoría: Sociedad

4

El diseño de interacción

Hay determinados momentos, de vez en cuando, en los que uno se para a reflexionar acerca de su profesión, de lo que hace y para lo que sirve.

Si uno es diseñador de interacción suele ser un problema explicar (y a veces explicarse) a qué se dedica. Supongo que son los problemas que conlleva una disciplina nueva.

Soy uno de los que cree en la teoría de que el diseño, como tal, es un concepto abstracto que se aplica a diferentes disciplinas. El diseño tiene principios generales, maneras de pensar comunes, pero carece de realidad hasta que no se materializa dentro de un campo.

En mi opinión, los esos campos suelen haber superado los primeros niveles de la pirámide de Maslow y requieren de una perspectiva de diseño para responder a las nuevas necesidades.

En principio, parece una diferencia cuantitativa (a lo "y ahora atacamos también este tema") pero acaba resultando, en la mayoría de los casos, cualitativa (el problema hay que atacarlo desde el concepto, relativamente alejado de la parte más técnica). Es, siempre desde mi opinión, el porqué del diseño y el porqué de ser una disciplina aparte.

Con el tiempo se han ido estableciendo los perfiles de diseño en los diferentes campos. El más consolidado es el de arquitectura dentro de la construcción, pero no es el único. Dentro de la industria textil está consolidado el diseño de moda; en las ciencias de la información, el diseño gráfico; en la ingeniería industrial, el diseño industrial...

El diseño de interacción viene a ocupar un lugar equivalente para una nueva necesidad actual dentro de la ingeniería informática. Se puede decir que la informática del siglo veinte estaba en el mismo estado que la impresión en la época de Gutemberg y que sus necesidades de diseño eran tan básicas que no se tenía demasiado en cuenta (o, lo que es peor, se aplicaba deficientemente).

Todo esto me lleva a pensar en la necesidad -en algún momento, en algún lugar- de algún tipo de formación al respecto, tal como ha pasado con el diseño aplicado a esos otros campos.

Hoy en día todo el mundo entiende perfectamente lo que es un diseñador gráfico y mucha gente tiene una idea bastante clara de lo que hace un diseñador industrial. Posiblemente ocurra también con el diseño de interacción.

Un gran paso al respecto puede ser el nacimiento de Faz. Creo que una revista es algo que puede ayudar mucho a su difusión, su divulgación y, a la larga, su consolidación. ¡Ánimo!

 

2

Si tú me consideras algo, yo te consideraré alguien

Últimamente tengo bastante presente a Antonio Luque, más conocido como Sr. Chinarro -el músico raro, no el de los payasos de la tele-, por varios motivos.

Uno es su último disco ("El mundo según"), el mejor en muchos años, que llevo escuchando unas cuantas semanas.

Otro es por una de sus míticas declaraciones, leída hace ya mucho tiempo pero que me hizo mucha gracia.

El indie es un imperio de papel levantado por gente pequeñita. Funciona así: Si tú me consideras compositor yo te considero periodista musical

No dejo de ver esa máxima por todos lados... De hecho, estoy empezando a plantearme seriamente las palabras del sr. Luque como una metáfora de los sistemas sociales.

Hacer crecer algo socialmente no deja de ser un círculo vicioso: "Cada cuanto más habléis de mí, más fuerte será mi voz para hablar de vosotros".

¿La calidad de la señal transmitida? Importa, claro. Existen los hypes, las decepciones y el vaporware.
Pero posiblemente, me temo, no sea el único agente en el crecimiento y el éxito de algo.

5

El curioso incidente del lector emocionado


"The curious incident of the dog in the night-time" (que cuenta también con una edición en castellano) es uno de los libros que más me han sorprendido en los últimos años.

A la misma altura de un "The catcher in the rye", el libro de Mark Haddon comparte con el de Salinger esa elegancia tan literaria de deslizar lo más hermoso, lo más fascinante, la verdadera historia, entre las líneas de cada capítulo, escondidos en el punto de vista, en los matices, en la misma escritura que nos hace sentir empatía con un personaje que carece de ella.

Y es que es complicado terminar "The curious incident of the dog in the night-time" y no pensar que, en mayor o menor medida, cualquiera no tiene algo de esa actitud introspectiva, asustadiza y secuencial. Por ello, el libro no deja de ser -en mi opinión- una interesante reflexión sobre el comportamiento de las personas en cuanto a su interacción con el medio, en cuanto a su relación con lo que les rodea.

Como dicen algunos, un must.

0

(Breves apuntes sobre) la Web 2.0

De unos meses a esta parte, el concepto de la Web 2.0 se ha convertido en algo así como the next big thing desde perspectivas tan dispares como la tecnológica, la económica o la social.

Básicamente, la Web 2.0 trata del paso a la utilización de la Web como plataforma para el soporte de aplicaciones. Si bien esto no es nada novedoso (las burbujeantes aplicaciones web se remontan a la noche de los tiempos), sí que lo es el uso de microcontenidos y especificaciones que convierten a la Web en, tal como dice Richard MacManus, una plataforma real en la cual se puede trabajar de una manera acumulativa y colaborativa.

De ese modo, nos encontramos con una separación total entre la forma y el contenido que sugiere una “liberación de la información” y una progresiva desaparición de los conceptos de página y de site a favor del desarrollo de experiencias a través de interfaces.

Por lo tanto, la Web 2.0 estaría compuesta por servidores de una información -que no de unos datos- independiente de contexto y presentada en formato XML que podría ser accesible mediante APIs, y por interfaces que pedirían y recibirían esa información, obteniendo el producto.

Tal como sugiere Jonathan Boutelle, la Web 2.0 pertenece a la posmoderna cultura del remix, del sampler, no tanto a la de la composición. Así, el interfaz haría las funciones del DJ.

En mi opinión, este DJ podría alternar las funciones recopiladoras (interfaces contenedores, agregadores) y las remezcladoras (interfaces con información propia, derivada de otras fuentes), existiendo entre ambas funciones relacionales (interfaces interconectadas, con información coherente).

Por lo tanto, cuando intentamos generar interfaces habilidosos, más allá de meros agregadores, hemos de tener en cuenta la necesidad de una semántica.

Dejando a un lado las fascinantes propuestas de la inteligencia artificial, la información se puede dotar de cierta notación semántica desde el enfoque ontológico (microformatos, estándares), más propio de lo que se viene a llamar Web Semántica, o tagsonómico (folksonomías), muy en la línea de las teorías sobre las Redes Sociales, como la de The Long Tail.

Así, un “producto 2.0” podría ser una aplicación web que ya no sólo mostrara una determinada información con una total libertad en el interfaz, sino que la mezclara con otras fuentes y -por qué no- las interrelacionara e -incluso- lograra extraer otra información distinta a partir de las anteriores.

Esto hace necesario, desde mi punto de vista, ciertos replanteamientos en cuanto a cómo enfocar el diseño de un producto 2.0. Si bien primero se produjo una independencia del dato (sites dinámicos) y del grafismo (hojas de estilo), ahora estaríamos ante un equivalente para la información (XML) y la interacción (Ajax).

Desde luego, Ajax no es una técnica necesaria para realizar productos 2.0 pero es útil en cuanto a que consigue una separación entre la información (remota) y el comportamiento del interfaz (local).

Existen otras alternativas, como la utilización de Flash, aunque quizá éste esté más próximo a un uso de servicios web como lo haría una aplicación de escritorio y Ajax se adapte -hoy en día- mejor a la noción “web” de la Web 2.0.

En cualquier caso, el diseño de una aplicación Web 2.0 debería estar más enfocada a comportamientos, a experiencias que a un esquema de navegación. Más próximo, en definitiva, al diseño de un interfaz que al de un entorno. Pienso que se podría intuir una convergencia entre las aplicaciones de escritorio y las aplicaciones web, obteniendo la libertad de interfaz de unas y la ubicuidad de las otras, confundiendo en ocasiones los límites entre lo remoto y lo local.

En este interesante artículo, DeWitt Clinton analiza la evolución de la comunicación, desde el habla, el texto, la imprenta o la irrupción de los media hasta la situación actual, con las primeras muestras de una “web distribuida de lectura y escritura” por parte del éxtito de los blogs, las subscripciones a canales de información y los servicios web. Además, se atreve a esbozar un posible futuro, a corto plazo, más enfocado a la información multimedia, a todo tipo de interfaces (más allá de la web y el escritorio) y, a largo plazo, a la interconexión de todo tipo de conocimiento…

Web 2.0 ¿Sociedad 2.0?

5

El Toothing

Recientemente descubrí que el toothing era un fake o, dicho de otra forma, una trola.

El toothing, también denominado bluetoothing, me llamó mucho la atención hace unos meses -cuando empezó a ser comentado en todos los medios- porque combinaba de una manera perfecta esa interacción entre tecnología y sociedad de la que los periodistas andan ávidos y un más que notable componente sexual.

Basado en el contacto personal de ciudadanos en la calle o transportes públicos gracias a los modernos dispositivos de red de los actuales teléfonos móviles, el toothing se convirtió en el ingrediente esencial de cualquier conversación relacionada con la sociedad digital.

Hace unos meses, se desveló que todo era un montaje a cargo de un tal Ste Curran y que, aunque técnicamente posible, no se conoce a nadie que haga o haya hecho toothing.

Mucho menos publicitado que su aparición, el descubrimiento de este engaño me parece una total performance posmoderna, en plan "Zelig".
La sociedad de la sobreinformación en la que vivimos se sostiene, en muchas ocasiones, sobre una base inapreciable, casi de humo. Atacando a esos debilitados cimientos, el terrorismo (gamberrismo, en este caso) informativo tiene una enorme (peligrosa o divertida, según) capacidad de acción.

¿La siguiente vuelta de tuerca? Desde mi punto de vista, que el toothing (real) se ponga de moda.

Eso sería la cuadratura del círculo.

0

Romanticismo y Ciencia Ficción

Baudelaire ya defendía en "El pintor de la vida moderna" la necesidad de aunar la poesía con lo cotidiano, con la actualidad, con lo -en definitiva- moderno.

Más allá fueron los polémicos autores de ciencia ficción, adelantándose años y siglos a su tiempo con abigarradas historias de viajes, seres y mundos imposibles. Condenados al ostracismo de la serie B, pienso que la grandeza de los autores de literatura sci-fi residía -y reside-, al igual que en el caso de los escritores de "la modernidad", en su poesía.

Porque, parafraseando de nuevo a Baudelaire, su ambientación no seja de ser su envoltorio, su contexto, su soporte. Y, al igual que en un capítulo de Futurama o que en una canción de Parade, cuando las fronteras entre la ciencia y la sociedad se difuminan, su romanticismo puede estar a flor de piel.

La tecnología, ¿acaso hay algo más pop?