El Dr. Max destapó su estilográfica y, desganadamente, estampó en el informe sus iniciales.Había habido muchos informes parecidos, y empezaban a deprimirle. La gente, en general, recordaba la historia de la misma manera engreída y evanescente con la que rememoraba su propia infancia. El Dr. Max consideraba manifiestamente antipatriótico conocer tan poco sobre los orígenes y la forja de tu propio país. Y, sin embargo, subyacía en ello la paradoja inmediata: que el más entusiasta compañero de cama del patriotismo es la ignorancia, no el conocimiento.
Julian Barnes, en su brillante novela "Inglaterra, Inglaterra".

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